Tu mirada

No hacía falta hablar, solo con mirarnos entendíamos al otro, y no hablo de telepatía, sino de algo más profundo e ininteligible, el sentir. Esa energía que nos envolvía al cruzar nuestras miradas y dejarlas fijas, como si entrásemos en un trance sin mirar hacia otro lado, viéndonos, contemplándonos.

El brillo de sus ojos gritaba cosas que su boca callaba, y no hacía falta más. Tan solo cerrando los ojos llegaba a él.

Pues, su mirada es de esas que te erizan la piel de solo cruzarlas, de esas que te besan el alma sin saber porque. De esas que se sienten, que no se buscan y llegan tan adentro que se quedan con vos, de esas que a pesar del tiempo, recaen en tu memoria como deja vu, despertando en uno lo que nunca murió.

Autor/a: Camila Ruiz Echegaray

Dejarse llevar

Miradas, algo que parece tan simple pero es a la vez tan profundo.

Aquellas miradas penetrantes de las cuales no puedes salir ileso.

El enredarse entre ellas, dos miradas que se cruzan sin querer queriendo, sabiendo que no saben si podrán volver, volver de ese viaje de ida que incita a no frenar.

Ese viaje de ida el cual la vista obnubila dejando así que los sentimientos tomen el control. Que los sentidos se vuelvan valientes y valgan más que un pensamiento, donde un beso sea el motor, seguido de caricias que alimentan las ganas de seguir. Y entonces:

Cruzarse, conocerse, mirarse sin querer queriendo.

Correr, chocarse, escapar, volver, fundirse en uno.

Querer, soñar, caer, volver a intentar y seguir queriendo.

Dejarse envolver en esa magia que implica tocar el cielo con las manos.

Todo eso y más; que sea lo que quieras, o mejor aún, que sea lo que queramos.

Sin importar cuánto dure ya que todo dura lo que tiene que durar, aunque podríamos ser eternos si quisiéramos.

Sin importar, cedamos, dejémonos llevar por la intuición, por aquello que nos acelera el corazón de solo pensarlo.

Autor/a: Camila Ruiz Echegaray

La vida

Soñemos, lloremos, intentemos, gritemos. Si, gritemos, que nos escuchen, o no.

Gritemos lo que nos hace mal, descarguemos, gritemos lo que nos hace bien y felices.

Soñemos, despiertos y dormidos, no paremos de hacerlo, que soñar nos lleva a otra realidad, no siempre lejana.

Tengamos esperanza que lo que deseamos puede pasar. Hagamos que pase.

No nos detengamos, caminemos, corramos pero nunca nos detengamos.

Recorramos, recorramos este laberinto en el cual la vida se basa. Recorramos, solos o con alguien. Como nos plazca.

Seamos nosotros y lo que queremos ser, porque vale la pena y mas, vale la alegría. Y si lo vale, vale la pena vivirlo, vale la pena intentarlo.

Intentemos, no dejemos de intentar, por mas que lloremos y días grises aparezcan. Por más que días se hagan largos, que nos caigamos una y otra vez, la meta siempre esta, solo tenemos que seguir.

Autor/a: Camila Ruiz Echegaray

Miradas

Lo lindo de mirarte alguna vez y sentir que las palabras sobran, porque hablar no siempre es decir y ver no es siempre mirar, pero no hace falta que digamos ni hablemos para entender que muchas veces lo lindo es, hablar sin palabras, de sentir sin querer, de querer queriendo, sin pensarlo. Tirándose de cabeza por un espiral cual principio ni final podemos dilucidar.
Lo lindo de envolverse en un torbellino de sensaciones que no pueden explicarse ni decirse, solo sentirse.
Lo lindo de saber que no importa cuando, ni donde, vos estas ahí, con tu mirada, firme pero calma, dulce pero profunda.
Lo lindo de cruzarme alguna vez con vos, tu mirada y tu sonrisa (mi cita favorita).

Autor/a: Camila Ruiz Echegaray

Ojo

Si me dejas

Si me dejas, quiero destruir todo abismo entre los dos, quiero conocerte y dejarme conocer.
Quiero besarte hasta el cansancio, aunque
dudo que cansarme pueda suceder. Quiero construir un puente el cual recorramos solo los dos y que cuando nos extrañemos lo crucemos para poder fundirnos la piel.

Quiero que te enredes entre mi piel sin salir de la tuya, sabiendo que podes volver, queriendo volver.
Si me dejas, y prometo ser sincera, si me dejas,
quiero quererte y que vos me quieras también.

Autor/a: Camila Ruiz Echegaray

Apareciste

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Apareciste, como aparece el sol cuando amanece, sin prisa, calmo y tranquilo, pero radiante como nunca. Apareciste como el sol, cuando empieza a iluminar la oscuridad del día            anterior, aclarando poco a poco lo que quedo atrás, para un nuevo comenzar.                         Apareciste como el sol, calándote entre los grises, intentando dilucidar, entre miradas cómplices, lo que estaba por pasar.

Autor/a: Camila Ruiz Echegaray

 

Como escurre el agua

Llegaste sin avisar, y poco a poco, sin darme cuenta empezaste a entrar, a escurrirte en mi vida como se escurre el agua cuando cae, regando en mí, flores marchitas.

Llegaste y conmigo te quedaste, apostando al no saber, pero sabiendo que las flores echaban raíces otra vez.

Llegaste rápido, sin prisa y sin miedo, sin miras de querer huir.

Llegaste para hacerme ver que no todo esta perdido y que tal vez vuelva a florecer mi jardín.

Autor/a: Camila Ruiz Echegaray

Lo que fué

De a ratos tan dulce, tan frágil, tan buena.

De a ratos tan seca, tan fría, tan mala.

Como si tuviese una coraza que me protege de los demás, de la tristeza, de sufrir.

Como si mi corazón se sintiera mas a salvo por intentar no sentir.

Como si fuera fácil controlar el fuego del alma.

Tal vez , eso también es parte de amar, de amar y no ser.

O ser sola, sin vos, porque vos dejaste de ser o te conocí siendo. No lo sé.

Al fin y al cabo, ambos amamos, de a ratos, de horas, de a días.

Como si nunca lo fuéramos a hacer otra vez. Pero si, también nos destruimos, nos lastimamos como si no lo fuéramos a hacer otra vez.

Autor/a: Camila Ruiz Echegaray