La Carta.

De: mi.

Para: mi.

Todo lo que pensamos, decimos y hacemos tiene un efecto y lo que no, también. Hoy sentí la necesidad de escribirte esta “carta”. Como si en algún momento te fuese a servir y/o hacer bien. Llamalo sincronicidad, casualidad, o como quieras. Podes leerla cuantas veces quieras, tal vez llegues a ella cuando más lo necesites.
A veces algo nos pasa, a veces alguien nos pasa. Y a veces eso o esos que nos pasan, pasan por algo. Nunca lo entendemos en el momento y hasta capaz hayan cosas que no entendamos nunca. Te doy un consejo, a las cosas que no puedas cambiarlas, porque no dependen de vos, aceptalas y seguí. No cargues con esa mochila, te aseguro que a la larga y no tan larga, pesa bastante. Vos seguí, como puedas pero seguí. De a poquito cuando vayas soltando los pesos vas a ir juntando partes de vos.
A veces, hay dolores inexplicables que no nos abandonan nunca. Pero eso también es parte de nosotros, de quienes somos y seremos. En algún momento cuando mires para atrás las cosas van a ser distintas. Uno en el día a día no se da cuenta, pero si nos ponemos a pensar en unos años atrás, muchas cosas cambiaron. Y así es la vida, se pasa de a ratos, de a momentos y de instantes. De tragedias y dolores, de felicidades y alegrías. Hoy el dolor te encontró a vos, y no va a ser fácil, pero lo que hagas con él impactará en tu futuro.
Como te sentís ahora es un proceso, no un estado. Permitite estar mal, enojate, llora, patalea, pero después, acordate que hay un después. Y acordate de esta frase: una vez que tocamos fondo solo queda subir. (Ya se que es fácil decirlo/escribirlo y por el contrario hacerlo). Pero tranquila, de a poco, lo importante es no parar.
Y si te sentis perdida, eso también es parte de la vida, muchas veces necesitamos perdernos para encontrarnos.
Nada de lo que diga te va a quitar el dolor que sentís, ni va acomodar hoy el caos en vos, pero puede ser un punto de partida. Ojalá cuando leas esto, aunque sea ese dolor sea menos denso por unos segundos. Ojalá te des cuenta de lo que sos capaz. Ojalá que cuando vuelvas a esta carta, estés mejor y la recuerdes con una sonrisa. Estoy segura que cuando lo hagas, cuando vuelvas a este lugar, ya no vas a ser la misma, vas a ser más fuerte.

Pd: Del dolor renacemos, aunque una parte de él siempre se quede con nosotros.

CRE

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