Él y su sonrisa.

Él estaba en una tormenta, un poco roto y perdido, pero siempre me regalaba una sonrisa. Yo no entendía como hacía para estar al menos un rato feliz. Si lo miraba a los ojos podía notar esa tempestad y aún así su sonrisa daba calma. Después entendí que cuando queremos, cuando damos amor, no solo curamos al otro, también nos curamos a nosotros mismos. Ahí entendí su sonrisa. CRE

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: