Tu mirada

No hacía falta hablar, solo con mirarnos entendíamos al otro, y no hablo de telepatía, sino de algo más profundo e ininteligible, el sentir. Esa energía que nos envolvía al cruzar nuestras miradas y dejarlas fijas, como si entrásemos en un trance sin mirar hacia otro lado, viéndonos, contemplándonos.

El brillo de sus ojos gritaba cosas que su boca callaba, y no hacía falta más. Tan solo cerrando los ojos llegaba a él.

Pues, su mirada es de esas que te erizan la piel de solo cruzarlas, de esas que te besan el alma sin saber porque. De esas que se sienten, que no se buscan y llegan tan adentro que se quedan con vos, de esas que a pesar del tiempo, recaen en tu memoria como deja vu, despertando en uno lo que nunca murió.

Autor/a: Camila Ruiz Echegaray

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