Tu mirada

No hacía falta hablar, solo con mirarnos entendíamos al otro, y no hablo de telepatía, sino de algo más profundo e ininteligible, el sentir. Esa energía que nos envolvía al cruzar nuestras miradas y dejarlas fijas, como si entrásemos en un trance sin mirar hacia otro lado, viéndonos, contemplándonos. El brillo de sus ojos gritabaSigue leyendo “Tu mirada”