De malditas costumbres y otras adicciones.

Tenemos la maldita costumbre de no decir lo que pensamos la mayor parte del tiempo. Por que?

Porque tenemos la maldita costumbre de reprimir lo que sentimos, lo que pensamos, hasta lo que necesitamos, por miedo de lastimar al otro, de lo que puedan pensar y decirnos. Tenemos la maldita costumbre de muchas veces posponernos a nosotros mismos por esperar una aprobación.
Tenemos la maldita costumbre de pensar que pensar en uno mismo es egoísmo pero, nunca pensar en nosotros es no tener amor propio. Esa maldita costumbre de querer gritar pero nos quedamos en silencio.
Esa maldita costumbre de conformarnos cuando sabemos que podemos dar más, cuando podemos ser mejores.
Tenemos la maldita costumbre de no arriesgarnos por miedo a perder. O esa maldita costumbre de haber sufrido y construir muros que nos aíslan. Pero no hay peor muro que aquel que te separe de vos mismo.
Entonces rompamos ese muro, saltemoslo o hagamos un pozo para llegar al otro lado. No importa que opción tomemos, pasemos ese muro, que tal vez no sea cosa sencilla de hacer, pero si de algo estoy segura es que una vez dejado aquel muro atrás, ese muro de cosas sin decir, de gritos guardados, de miedos que encadenan, de zonas de confort. Una vez que estemos del otro lado, vamos a estar más cerca de nosotros, un poco más cerca de dejar de lado las malditas costumbres. Tal vez gritemos un poco más, tal vez veamos en vez de mirar. Tal vez nos atrevemos a conocernos más, a ser más auténticos, a ser nosotros mismos y al que no le guste que se joda.
Una vez que empiezas a evitar las malditas costumbres se te hará una maldita costumbre hacerlo. Pero eso si. No pierdan la maldita costumbre de sentarse a mirar las estrellas o el cielo aunque este nublado. No pierdan la maldita costumbre de observar los atardeceres y amaneceres que nos deslumbran. No pierdan la maldita costumbre de sonreír, de soñar, de reír hasta el llanto. No pierdan la maldita costumbre de mirar a los ojos ni esa maldita costumbre de querer ser felices y sobre todo, no pierdan la maldita costumbre de buscar esa felicidad. No pierdan la maldita costumbre de perder la costumbre.

Autor/a: Ruiz Echegaray Camila

La viajera

Seguir el sendero hasta que sus huellas se mezclen con el horizonte. Seguir el sendero hasta ya no saber que lo es y ahí perderse. Hacer uno nuevo. Encontrar uno nuevo. Donde el sol te nubla la vista pero no significa dejar de ver. El calor de nuevos caminos te abriga y decidís seguir perdiéndote en aquellos rastros de un nuevo destino sin conocer. El sol te pega en los ojos y aun así no podes dejar de ver, dejar de ver la inmensidad que te  acompaña donde mires. La belleza de las montañas de colores, los ruidos, las costumbres reflejadas en olores y sabores a medida que te adentras en lo desconocido, ansioso por conocer.

El sol pega en los ojos y en los múltiples senderos sin marcar, expresando múltiples oportunidades por conquistar, pues el camino ya no es sendero, ni solo uno por andar, pues parafraseando a Antonio Machado, el camino lo hace uno al caminar.

El aire fresco te hace sentir más vivo que nunca  y te detienes a observar. La brisa acaricia tu mejilla y el frío que te acompañaba ya no está.  El sol no sólo pega en los caminos también en vos, que ya sos parte de ellos. Inmerso en lo nuevo, ansioso por el porvenir. En el medio de la nada que lo es todo,  otra vez la luz pega en tus ojos.  Los sonidos y los colores reflejan gran verdad. Lo desconocido como brújula te ha de guiar a  caminos que llegan a la nada misma enmascarando el todo. Al límite del ripio se te corta el aire y frenas, miras para abajo, y contemplas. El pulso se acelera y es directamente proporcional a la sonrisa que se esboza en tu rostro. La brisa pega otra vez, la luz en tus ojos ya no molesta, decidís seguirla y no estar ciego nunca más.

 

Autor/a: Ruiz Echegaray Camila

 

Porque soñar nunca esta de mas. Es cierto que nos lleva a otra realidad pero porque habría de ser malo? Si soñar nos motiva nos hace sentir vivos, nos mueve. Es cierto que hay que vivir en la realidad pero los extremos son malos. Los grises sin embargo representan equilibrio y soñar juega el papel de descanso dentro de lo cotidiano, lo que muchos llamarían escapar. Refleja lo que añoramos, lo que queremos alcanzar, donde queremos estar, lo que queremos ser, lo que queremos cambiar. Porque no? Así lo cotidiano no nos encapsula, rompemos un poco los esquemas por lo menos imaginarios, salimos de lo de siempre y ojala de la zona de confort. Si lo soñamos capaz lo cumplamos, de lo contrario nos conformamos, o no nos animamos y preferimos que todo siga como esta, lo estudiado y planteado por la sociedad. Ir a la escuela luego a la facultad y depsues a trabar y si, no queda otra. Pero siempre hay otra y esas alternativas son el reflejo en nuestros sueños que nunca están de más. Nunca esta de mas querer cambiar algo salir de lo común.  Porque todos tenemos que seguir ese patrón? Soñemos que como alguien dijo, no cuesta nada y tal vez algún día sea más que un sueño, sea realidad.

 

Autor/a: Ruiz Echegaray Camila

Vivir no cuesta vida

“La vida es una sola, que mejor que vivirla. Pero una vez leí que estar vivos no basta con solo respirar, y es cierto. Para estar vivos tenemos que sentir, tenemos que hacer, lo que nos gusta lo que tengamos ganas, eso que pensamos antes de irnos a dormir. Lo que queremos hacer pero nos da miedo. Preguntarnos cosas, complicadas, algunas sin repsuestas y las que incomodan. Para estar vivos tenemos que vivir y vivir es hacer todo eso y más. Ser nosotros mismos, aceptar a los demás. Ser y dejar ser, que si no lastimamos pensar distinto no viene mal. Para que juzgar? Si uno esta bien consigo no necesita mirar al otro. Así con las decisiones de cada uno. Vivir, no cuesta vida, vivir reproduce la misma. Y que mejor que hacer que la de cada uno valga la pena? A mi manera, a la suya, a la que cada uno quiera. Vivir no sólo es respirar.”

Autor/a: Ruiz Echegaray Camila

Por si tienes dudas.

Si me preguntas porque te quiero. Podría darte muchas razones tanto como no saber porque. Aprendí a quererte y te quiero como fluye. Con mis caprichos y mis enojos, con mis besos y mis miradas. Te quiero porque es algo que cultivamos juntos. Algo que fue creciendo y crece. Te quiero sin controlarlo. Si me preguntas porque te elijo, te diría que con tu sonrisa tocó el cielo y que no hay atardecer que no quiciera pasar contigo. Y si aún siguieras sin entender, te diría que tus abrazos me unen un poco mas, que tus besos saben a miel y que cuando te miro mis ojos se funden con los tuyos. Te diría que te quiero porque prefiero amanecer a tu lado, escucharte roncar y reírme al hacerlo. Te quiero por la forma en que me miras y la forma en que sin darme cuenta a veces te contemplo. Pero, si aún te quedarán dudas, creo que un beso bastaría para decir lo que no se puede con palabras. Pues, los latidos de mi corazón se acelerarían y ninguna duda más cabría.

Autor/a: Ruiz Echegaray Camila

Pensamientos colgados

A veces estamos tan sumergidos en la cotidianidad de la vida, de nuestras acciones. Que no notamos realidades mayores. Uno de estos días se me dio por pensar en los aeropuertos, que a simple lectura podríamos decir que es un lugar para irse o regresar. Pero yo note mas que un medio de transporte. Por ese instante me sentí inmersa en algo mayor, tenia la mirada perdida, no mira a alguien sino a todos. Un conjunto de personas, de todos lados de todas partes del mundo convergiendo en un mismo lugar, cada uno con un destino, con un sueño,  con un lugar al que ir o al que volver, pero por ese instante dejamos de ser cada uno y fuimos todos, en conjunto, las religiones o ideologías que nos podrían dividir se desvanecieron. Por un momento no me sentí ajena por estar rodeada de gente que no conocía que no hablaba mi idioma, al contrario me fascinó observar luego de unos minutos a esa gente, tan lejanos, tan distintos pero iguales. Cada uno con su cultura con su vestimenta  con sus anhelos. Por un momento aunque sin conocerlos, me sentí parte de ellos, me sentí parte de algo más grande, más allá de mi viaje, más allá de estar en  el lugar de mis transporte, me sentí parte de un todo y ese todo somos nosotros las personas, todas. Porque todas hacemos el mundo donde vivimos, no importa donde vivamos, todas influimos. Una vez escuche alguien decir: el planeta tierra es mi casa, este en mi lugar de origen, aunque este en cualquier otra parte del mundo, aun así me siento en mi hogar. Tal vez no nos sintamos como en casa en cualquier lado pero la tierra es nuestro lugar, todo ella, es de todos y ninguno. Si hacemos las cosas mal acá, tarde o temprano afecta allá.  Lo mismo entre las personas. La falta de empatía y el aumento del egoísmo nos aleja. Así como nos alejamos en el avión cuando viajamos. Algunos  van y regresan, otros se pierden. Pero si se ponen a pensar todos somos un todo, un sistema complejo cuyas partes interaccionan constantemente.

Autor/a: Ruiz Echegaray Camila

De atardeceres y otras adicciones

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Luego de contemplarlo por unos minutos. Salí sigilosamente de la habitación.  Descalza estire mis piernas afuera, sobre el pasto húmedo que con un leve rocío una lluvia dejó. Así espere el atardecer,  que se fue calando entre los árboles  con un tenue brillo y un ligero calor que me abrigó. Entonces el atardecer para mi es como el olor a cafe por la mañana, como andar descalza por la arena. El atardecer es una brisa fresca dentro de todo el calor de lo cotidiano. Eso es el atardecer para mi.

Autor/a: Ruiz Echegaray Camila

Ph: Ruiz Echegaray Camila

Carpe diem

Hoy no voy a publicar un poema, sino, palabras que necesite escribir y quise compartir aquí. Tal vez para algunos tenga sentido para otros no, no importa, la idea es compartirlo y también si quieren pueden comentar palabras que les gustaría agregar.

Soñar, viajar, conocer, descubrir,  descubrirse, alejarse, volver, zona de confort, cambiar, crecer, aceptar, perseverar, intensidad, amar, amarse, volar.