No te voy a prometer, te voy a dar algo mejor.

Y es que en realidad ¿Para qué prometer? ¿Cómo podría prometerte algo hoy que no se si voy a querer mañana?

Lo único certero es lo que hacemos día día. Cambiamos todo el tiempo. De gustos, de emociones, de sensaciones, de placeres, de todo. Y lo que hoy puedo elegir tal vez no lo elijo mañana. Entonces las promesas bajo esa visión pierden sustento y confiabilidad. Por eso, no creo en las promesas, creo en las acciones.

Las promesas sos ataduras innecesarias que creamos bajo situaciones de dudas, de inseguridades, que pueden opacarse con nuestro accionar día día. Porque en realidad, las palabras no son nada sin las acciones. No te voy a prometer, voy a hacer algo mejor, voy a hacer todos los días lo que digo. Te voy a demostrar con mis acciones y actitudes y no va haber necesidad de prometer, no te va a quedar duda alguna.

No tengo más que decir que: teniendo la posibilidad de ofrecerte un futuro incierto te voy a dar algo mejor y eso es la verdad de lo que me pasa hoy. No hay nada más lindo además de decir lo que nos pasa que demostrarlo con acciones.

De esta forma, voy a ser fiel a mi y te voy a ser fiel a vos.

CRE

Quemarse.

Valió la pena quemarse porque significa que en algún momento nos incendiamos. CRE

La Carta.

De: mi.

Para: mi.

Todo lo que pensamos, decimos y hacemos tiene un efecto y lo que no, también. Hoy sentí la necesidad de escribirte esta “carta”. Como si en algún momento te fuese a servir y/o hacer bien. Llamalo sincronicidad, casualidad, o como quieras. Podes leerla cuantas veces quieras, tal vez llegues a ella cuando más lo necesites.
A veces algo nos pasa, a veces alguien nos pasa. Y a veces eso o esos que nos pasan, pasan por algo. Nunca lo entendemos en el momento y hasta capaz hayan cosas que no entendamos nunca. Te doy un consejo, a las cosas que no puedas cambiarlas, porque no dependen de vos, aceptalas y seguí. No cargues con esa mochila, te aseguro que a la larga y no tan larga, pesa bastante. Vos seguí, como puedas pero seguí. De a poquito cuando vayas soltando los pesos vas a ir juntando partes de vos.
A veces, hay dolores inexplicables que no nos abandonan nunca. Pero eso también es parte de nosotros, de quienes somos y seremos. En algún momento cuando mires para atrás las cosas van a ser distintas. Uno en el día a día no se da cuenta, pero si nos ponemos a pensar en unos años atrás, muchas cosas cambiaron. Y así es la vida, se pasa de a ratos, de a momentos y de instantes. De tragedias y dolores, de felicidades y alegrías. Hoy el dolor te encontró a vos, y no va a ser fácil, pero lo que hagas con él impactará en tu futuro.
Como te sentís ahora es un proceso, no un estado. Permitite estar mal, enojate, llora, patalea, pero después, acordate que hay un después. Y acordate de esta frase: una vez que tocamos fondo solo queda subir. (Ya se que es fácil decirlo/escribirlo y por el contrario hacerlo). Pero tranquila, de a poco, lo importante es no parar.
Y si te sentis perdida, eso también es parte de la vida, muchas veces necesitamos perdernos para encontrarnos.
Nada de lo que diga te va a quitar el dolor que sentís, ni va acomodar hoy el caos en vos, pero puede ser un punto de partida. Ojalá cuando leas esto, aunque sea ese dolor sea menos denso por unos segundos. Ojalá te des cuenta de lo que sos capaz. Ojalá que cuando vuelvas a esta carta, estés mejor y la recuerdes con una sonrisa. Estoy segura que cuando lo hagas, cuando vuelvas a este lugar, ya no vas a ser la misma, vas a ser más fuerte.

Pd: Del dolor renacemos, aunque una parte de él siempre se quede con nosotros.

CRE

Algo de mi.

Soy un poco rara. Nunca dejó de soñar. Me enojo fácil pero si te quiero intento desenojarme con la misma rapidez. La traición me duele más que cualquier cosa y no se volver de ahí. Odio la mentira, siempre prefiero la verdad aunque duela. Me gustan los días fríos y lluviosos. Los atardeceres son droga. Muchas veces soy insegura, dudo bastante de mi. Pero cuando entro razón no me para nadie. Muchas veces soy ingenua, porque siempre intento pensar lo mejor de la gente. Me han traicionado y me han decepcionado pero entiendo que también la culpa es mía por darles el poder de hacerlo. Es parte de quien soy y quien voy a ser. Otras veces me he traicionado a mi misma y “prometí” intentar no hacerlo nunca más. “Prometo” así, entre comillas, porque en realidad no creo en las promesas.
No necesito grandes demostraciones de amor, con los detalles y el interés me alcanza. Puedo parecer un poco fría al comienzo pero si me caíste bien soy amor. Bipolar de a ratos y de a días. Sensible, amorosa, de risa con muchos dientes aunque muchas veces finja cara de qlo.
A veces me río y lloro todo junto en un mismo paso. Amo y amo mucho y cuando lo hago lo hago con intensidad. No me parece que sea cosa de a hacer a medias. Pero me han lastimado y me he puesto barreras que me protegen de sufrir, algunas las derribé, otras las volví a construir.
Creo que hablando se entiende la gente y que la empatía como bandera hay que llevar. Siempre soy yo, o al menos lo intento. No finjo ser algo o alguien que no soy y al que no le guste que se vaya por donde vino.
Algo de mi…

CRE

Y no te olvido.

Fuimos fugaces y fuimos fuego que cenizas esparcidas dejó. Por eso, no te olvido. Porque, ¿Cómo podría olvidar esos instantes en los que me encontré a mi a tu lado? ¿Como podría olvidar tu sonrisa y tu piel al hacer el amor? ¿Como podría olvidar tus ojos fijos sobre los míos sin decir nada, sintiendo tanta conexión? ¿Cómo podría olvidar esos abrazos silenciosos que gritaban un mundo de emociones?
Como olvidar las noches en las que hablamos de la vida, de los males y de las pasiones. Si cuando hablabas de éstas últimas tus ojos brillaban a la par de los míos. ¿Cómo olvidar cuando nuestras respiraciones se mezclaban entre latidos cada vez más fuertes?

Pero, te fuiste y no supe que hacer con todo esto. Así que una parte tuya la guardo en un rinconcito oculto de mi corazón. Porque te fuiste y yo me quería quedar contra todo pronóstico.

Te fuiste sin avisar y yo no te olvido, ¿Y vos a mi?

CRE.

El silencio ya no es una opción.

El silencio ya no es una opción, buscamos alzar nuestra voz. En busca de la libertad, de lo justo en nuestro andar, rotas pero juntas, arrasamos al pasar. Y es así porque juntas somos más, no nos podrán aplastar. En la unión la resistencia y en el feminismo el motor, por las de ayer por las de hoy y por las que vendrán, no dejamos de luchar. No nos van a callar. CRE