Momentos en caja de cristal

La vida es ese momento en el que te das cuenta que no quieres estar en otro lado. El viento acaricia tu pelo, el sol pega en tu piel. El ruido del agua te brinda paz. Y es ese momento que no cambiarias por nada en el que te das cuenta que vale la pena estar donde estas, que te sentís parte del universo y el hoy es hoy. El aquí y ahora.

Eso te llena, lo que ves, lo que sos, donde estas. Es ese momento donde entendiste todo aunque más que entenderlo lo sentiste. Contemplas el horizonte y sentís que te completa y cada vez estas más cerca de vos. Hacer lo que sentimos, eso que quema dentro, eso que cada vez que lo haces te acelera el pulso, y cuando no, te sentís estancado, esperando volver a encender ese fuego dentro.

El calor del sol te abraza. La brisa del viento y el aire que respiras te hacen sentir más vivo que nunca. Son lo que yo llamo, verdaderos Momentos de caja de cristal. Ya que te das cuenta que es lo correcto porque quieres seguir haciéndolo. Porque no encuentras excusas, porque cada vez te llena un poco más y cada vez que lo haces es como una bocanada de aire fresco. Cada vez que haces eso que te hace sentir ese aquí y ahora sin más, sin pasado ni futuro, sólo el presente y ese instante, no quieres dejar de sentirlo nunca más. Y es ahí donde emprendes ese viaje de ida, de colecciones de instantes que te hacen la vida. Que aunque enmarques fotos de esos bellos lugares jamás representarán lo que te hicieron sentir y por eso son especiales y únicos. Fugaces, irrepetibles, afortunadas serendipias, momentos en cajas de cristal.

Es por todo esto y más que nos damos cuenta que cuando algo es para uno, faltan las excusas y sobran los motivos, pero además de eso, cuando algo es para uno, no huye, cuando algo es para uno, siempre encuentra la forma de ser.

Autor/a: Ruiz Echegaray Camila

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Recordatorio

Porque de vez en cuando aunque lo sepamos, necesitamos que nos digan cuanto nos quieren, cuanto nos aman. Porque de vez en cuando entre la vorágine de la vida cotidiana nos olvidamos y sin darnos cuenta un recordatorio nos hace sentir cosquillas en la panza otra vez. A veces volvemos a sentirlo como la primera vez, las manos nos transpiran y el pulso se acelera. Los ojos vidriosos no pueden ocultar el sentimiento y la emoción de querer y que te quieran. De vez en cuando aunque lo sepamos, necesitamos que nos miren fijo y nos digan Te Amo, desde los más sincero del alma.

Autor/a: Ruiz Echegaray Camila

De malditas costumbres y otras adicciones.

Tenemos la maldita costumbre de no decir lo que pensamos la mayor parte del tiempo. Por que?

Porque tenemos la maldita costumbre de reprimir lo que sentimos, lo que pensamos, hasta lo que necesitamos, por miedo de lastimar al otro, de lo que puedan pensar y decirnos. Tenemos la maldita costumbre de muchas veces posponernos a nosotros mismos por esperar una aprobación.
Tenemos la maldita costumbre de pensar que pensar en uno mismo es egoísmo pero, nunca pensar en nosotros es no tener amor propio. Esa maldita costumbre de querer gritar pero nos quedamos en silencio.
Esa maldita costumbre de conformarnos cuando sabemos que podemos dar más, cuando podemos ser mejores.
Tenemos la maldita costumbre de no arriesgarnos por miedo a perder. O esa maldita costumbre de haber sufrido y construir muros que nos aíslan. Pero no hay peor muro que aquel que te separe de vos mismo.
Entonces rompamos ese muro, saltemoslo o hagamos un pozo para llegar al otro lado. No importa que opción tomemos, pasemos ese muro, que tal vez no sea cosa sencilla de hacer, pero si de algo estoy segura es que una vez dejado aquel muro atrás, ese muro de cosas sin decir, de gritos guardados, de miedos que encadenan, de zonas de confort. Una vez que estemos del otro lado, vamos a estar más cerca de nosotros, un poco más cerca de dejar de lado las malditas costumbres. Tal vez gritemos un poco más, tal vez veamos en vez de mirar. Tal vez nos atrevemos a conocernos más, a ser más auténticos, a ser nosotros mismos y al que no le guste que se joda.
Una vez que empiezas a evitar las malditas costumbres se te hará una maldita costumbre hacerlo. Pero eso si. No pierdan la maldita costumbre de sentarse a mirar las estrellas o el cielo aunque este nublado. No pierdan la maldita costumbre de observar los atardeceres y amaneceres que nos deslumbran. No pierdan la maldita costumbre de sonreír, de soñar, de reír hasta el llanto. No pierdan la maldita costumbre de mirar a los ojos ni esa maldita costumbre de querer ser felices y sobre todo, no pierdan la maldita costumbre de buscar esa felicidad. No pierdan la maldita costumbre de perder la costumbre.

Autor/a: Ruiz Echegaray Camila

La viajera

Seguir el sendero hasta que sus huellas se mezclen con el horizonte. Seguir el sendero hasta ya no saber que lo es y ahí perderse. Hacer uno nuevo. Encontrar uno nuevo. Donde el sol te nubla la vista pero no significa dejar de ver. El calor de nuevos caminos te abriga y decidís seguir perdiéndote en aquellos rastros de un nuevo destino sin conocer. El sol te pega en los ojos y aun así no podes dejar de ver, dejar de ver la inmensidad que te  acompaña donde mires. La belleza de las montañas de colores, los ruidos, las costumbres reflejadas en olores y sabores a medida que te adentras en lo desconocido, ansioso por conocer.

El sol pega en los ojos y en los múltiples senderos sin marcar, expresando múltiples oportunidades por conquistar, pues el camino ya no es sendero, ni solo uno por andar, pues parafraseando a Antonio Machado, el camino lo hace uno al caminar.

El aire fresco te hace sentir más vivo que nunca  y te detienes a observar. La brisa acaricia tu mejilla y el frío que te acompañaba ya no está.  El sol no sólo pega en los caminos también en vos, que ya sos parte de ellos. Inmerso en lo nuevo, ansioso por el porvenir. En el medio de la nada que lo es todo,  otra vez la luz pega en tus ojos.  Los sonidos y los colores reflejan gran verdad. Lo desconocido como brújula te ha de guiar a  caminos que llegan a la nada misma enmascarando el todo. Al límite del ripio se te corta el aire y frenas, miras para abajo, y contemplas. El pulso se acelera y es directamente proporcional a la sonrisa que se esboza en tu rostro. La brisa pega otra vez, la luz en tus ojos ya no molesta, decidís seguirla y no estar ciego nunca más.

 

Autor/a: Ruiz Echegaray Camila

 

Porque soñar nunca esta de mas. Es cierto que nos lleva a otra realidad pero porque habría de ser malo? Si soñar nos motiva nos hace sentir vivos, nos mueve. Es cierto que hay que vivir en la realidad pero los extremos son malos. Los grises sin embargo representan equilibrio y soñar juega el papel de descanso dentro de lo cotidiano, lo que muchos llamarían escapar. Refleja lo que añoramos, lo que queremos alcanzar, donde queremos estar, lo que queremos ser, lo que queremos cambiar. Porque no? Así lo cotidiano no nos encapsula, rompemos un poco los esquemas por lo menos imaginarios, salimos de lo de siempre y ojala de la zona de confort. Si lo soñamos capaz lo cumplamos, de lo contrario nos conformamos, o no nos animamos y preferimos que todo siga como esta, lo estudiado y planteado por la sociedad. Ir a la escuela luego a la facultad y depsues a trabar y si, no queda otra. Pero siempre hay otra y esas alternativas son el reflejo en nuestros sueños que nunca están de más. Nunca esta de mas querer cambiar algo salir de lo común.  Porque todos tenemos que seguir ese patrón? Soñemos que como alguien dijo, no cuesta nada y tal vez algún día sea más que un sueño, sea realidad.

 

Autor/a: Ruiz Echegaray Camila

Vivir no cuesta vida

“La vida es una sola, que mejor que vivirla. Pero una vez leí que estar vivos no basta con solo respirar, y es cierto. Para estar vivos tenemos que sentir, tenemos que hacer, lo que nos gusta lo que tengamos ganas, eso que pensamos antes de irnos a dormir. Lo que queremos hacer pero nos da miedo. Preguntarnos cosas, complicadas, algunas sin repsuestas y las que incomodan. Para estar vivos tenemos que vivir y vivir es hacer todo eso y más. Ser nosotros mismos, aceptar a los demás. Ser y dejar ser, que si no lastimamos pensar distinto no viene mal. Para que juzgar? Si uno esta bien consigo no necesita mirar al otro. Así con las decisiones de cada uno. Vivir, no cuesta vida, vivir reproduce la misma. Y que mejor que hacer que la de cada uno valga la pena? A mi manera, a la suya, a la que cada uno quiera. Vivir no sólo es respirar.”

Autor/a: Ruiz Echegaray Camila

Por si tienes dudas.

Si me preguntas porque te quiero. Podría darte muchas razones tanto como no saber porque. Aprendí a quererte y te quiero como fluye. Con mis caprichos y mis enojos, con mis besos y mis miradas. Te quiero porque es algo que cultivamos juntos. Algo que fue creciendo y crece. Te quiero sin controlarlo. Si me preguntas porque te elijo, te diría que con tu sonrisa tocó el cielo y que no hay atardecer que no quiciera pasar contigo. Y si aún siguieras sin entender, te diría que tus abrazos me unen un poco mas, que tus besos saben a miel y que cuando te miro mis ojos se funden con los tuyos. Te diría que te quiero porque prefiero amanecer a tu lado, escucharte roncar y reírme al hacerlo. Te quiero por la forma en que me miras y la forma en que sin darme cuenta a veces te contemplo. Pero, si aún te quedarán dudas, creo que un beso bastaría para decir lo que no se puede con palabras. Pues, los latidos de mi corazón se acelerarían y ninguna duda más cabría.

Autor/a: Ruiz Echegaray Camila